Confesiones de una ex-perfeccionista extrema

Aparentemente ser perfeccionista es bueno, ¿no? Nos ayuda a lograr nuestras metas, y a mejorar. No obstante… ¿Qué pasa cuando por ser perfeccionistas pagamos un precio demasiado alto? ¿Qué pasa cuando dejas de dormir porque piensas que podrías haber hecho “x” mejor? ¿Qué pasa cuando lo dejas todo a un lado en la búsqueda de esa perfección?

¿Qué se siente cuando se busca la perfección constantemente?

Sin duda alguna, buscar la perfección constantemente, ¡tiene un precio muy alto! Si este también es tu caso, es posible que sientas:

  • Tensión
  • Angustia
  • Miedo a equivocarte o a cometer el más mínimo error
  • Cuando logras algo, no lo disfrutas
  • Sentimiento de fracaso

¿Algo de esto te suena?

También es posible que como yo, muchas veces hayas pensado  y/o dicho “yo no soy perfeccionista, es que me gustan las cosas bien hechas”, “si me centro en una cosa durante el suficiente tiempo lo lograré”, “si no está perfecto, no lo dejo”, parece lógico, ¿verdad?

Diferencia del querer y tener

Me ha costado mucho tiempo darme cuenta, pero… Tener que, y querer que… ¡No es lo mismo! Hay mucha diferencia entre, querer hacer las cosas lo mejor posible (pero sin sentir angustia y/o estrés), y tener que hacer las cosas siempre perfectas ( o sino eres menos valioso como persona /profesional /amigo /compañero, o eres menos inteligente, importante…)

A veces, ser demasiado perfeccionistas, nos hace perder muchas cosas importantes en nuestra vida.

¿Soy perfeccionista? ¿Cómo puedo saberlo?

Si piensas que puedes ser una persona perfeccionista extrema, ¡tengo algunas preguntas para ti!

  1. ¿Siempre quieres (y necesitas) ser el primero en todo?
  2. ¿Sientes que puedes y debes mejorar todo lo que haces?
  3. ¿Has terminado de hacer algo, y aun así piensas que se puede mejorar?
  4. ¿Te sientes tenso y/o angustiado si tienes la posibilidad de cometer un error?
  5. ¿Vives estresado?
  6. ¿Te importa demasiado lo que otros opinan de ti?
  7. ¿Dejas a un lado las tareas donde piensas que puedes cometer fallos?

Si te has sentido identificado con varias de las cosas que comento… ¡Cuidado! Podrías estar en ese caso.

Ser perfeccionista y la autoestima

En algunos casos, el perfeccionismo extremo tiene su causa en la autoestima. Ya que no es otra cosa que intentar demostrar (a otras personas y a nosotros mismos) que SI somos capaces.

Pero…¡Ojo! Si este es tu caso, ser perfeccionista, será un obstáculo para aumentar y fortalecer tu autoestima.

Trabajando una autoestima sana

Confesiones de una ex-perfeccionista extrema

(Aprendiendo a vivir y disfrutar esos momentos no tan perfectos)

Si estás buscando trabajar tus emociones para tener una autoestima sana, debes asumir, ¡no todo te va a salir bien! Uno de los primeros pasos de tu camino es reconocer que cometes y vas a cometer errores. Y además aceptarlos y darte permiso a ti mismo para cometerlos.

He decidido dejar de ser perfeccionista extremo, ¿por qué me cuesta tanto?

Hay varios motivos que hacen que dejar de ser perfeccionista tenga una dosis extra de dificultad:

  • La dificultad de gestionar las emociones. Y es que, las cosas nuevas, generan ansiedad.
  • Miedo al rechazo.
  • La sociedad: ser perfeccionista está considerado como algo bueno (y muchas veces la base del éxito), no obstante cuando esto llega a los extremos, ¡nunca es recomendable!

Soy perfeccionista extremo, ¿¡que hago!?

Si quieres cambiar algo de tu vida, lo primero es aceptarlo. No obstante recuerda que la aceptación, no es más que el punto de partida de nuestro camino. Si quieres cambiar, tu trabajo, será diario para conseguir fortalecer tu nuevo “yo” que sustituya a tu antiguo yo.

Haz una lista

Si eres un perfeccionista extremo, y quieres cambiar… Haz una lista de todas las cosas que te has dejado por el camino.

  • ¿Tenías algún hobbie?
  • ¿Te gustaba hacer algo que ya no haces?
  • ¿Qué nivel de tensión, angustia o mal humor soportas?
  • ¿Te has vuelto adicto a tu trabajo?
  • ¿Duermes bien?
  • ¿Te das el tiempo suficiente para comer?
  • ¿Ves a tus amigos, familia…?

Aceptar nuestras limitaciones y puntos flacos, ¡nunca es fácil! No lo dudes, ¡se necesita mucho valor!

Revisar todas esas cosas que has dejado a un lado, te hará darte cuenta de los errores que has cometido, y dónde y por qué has pagado un precio tan alto. La mayor parte de esos errores, ¡podrás corregirlos!

Vale si… Lo que tu digas… ¡Estoy realmente perdido!

Si no ves el camino que has de recorrer… Comienza analizando tus propias expectativas, y replanteándolas, ¿son realistas? Aprende a diferenciar entre “quiero mejorar las cosas” y… “quiero hacerlo todo perfecto a toda costa”.

Establece metas alcanzables y…¡No te compares con otras personas! Aprende a auto-criticarte MENOS.

 

Recuerda… Eres una persona que no lo hace todo perfecto. Harás cosas bien, otras regular y otras mal, ¡como todos los seres humanos!


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¿Quien soy yo?

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2 comentarios en “Confesiones de una ex-perfeccionista extrema

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